miércoles, 24 de abril de 2013

OPORTUNIDAD REVOLUCIONARIA - PARTE II: EL PARTIDO



Si en algo todos estamos de acuerdo es que sin que exista el hombre y la mujer nueva que mencionaba el Che no puede haber revolución y en consecuencia el movimiento revolucionario corre gran peligro. 

Con todo el esfuerzo que como gobierno revolucionario hagamos para satisfacer las necesidades fundamentales de la población, mejorar la calidad de vida, disminuir la pobreza y la desigualdad, aumentar la expectativa de vida, llevar la educación pública y de calidad a todos los niños, niñas y jóvenes de la patria, y muchísimas otras cosas que son hermosas y contribuyen a la construcción de un país más próspero y justo; no importa todo lo que hagamos por más bello y puro que sea, si no existe como resultado el nacimiento del hombre y la mujer nueva, el desgaste de la gestión que todo gobierno arrastra consigo condenará al movimiento revolucionario al fracaso electoral.

El PSUV en los últimos años se ha formado como un gran partido político pero se ha dedicado fundamentalmente a ganar elecciones. Esta tarea indiscutiblemente la hace bien pero en definitiva no es ni suficiente, ni esencialmente lo que debe hacer el partido político de la revolución (aunque claro que debe ganar elecciones). El partido ha descuidado la formación de cuadros que lideren y cumplan de manera efectiva y eficiente con los roles que le son encomendados. Es así que no sería imposible apreciar como grandes cuadros, indiscutiblemente revolucionarios, de alta sensibilidad social y compromiso con las comunidades al llegar a ser alcaldes lo hacen mal; pero ahí salta la pregunta ¿quién le enseñó a ser alcalde? ¿Cómo se supone que deben él y su equipo aprender a gobernar con todas las leyes y procedimientos que envuelven la gestión pública? ¿Cómo garantizamos que en su buena fe este cuadro no use los recursos de una partida para resolver un problema que seguramente es más urgente y caiga preso por malversación de fondos? Lo peor es que cae preso y su reputación destruida por hacer lo que él consideró correcto y honesto. Esas cosas pueden pasar y sería responsabilidad absoluta del partido perder y quemar un buen cuadro por no enseñarle cómo debía hacer lo cotidiano de su gestión. 

La revolución ha invertido cuantiosas sumas de dinero en desarrollar empresas del estado, y es realmente aquí donde se hace el socialismo, probablemente también sea donde más hemos fallado. La relación trabajador – supervisor o trabajador – patrón no puede ser la misma que en una empresa en manos del capital privado donde el único interés es incrementar las ganancias, y aquí otra vez la pregunta: ¿quién le enseña a nuestros gerentes y presidentes cómo se hace?, ¿debe acaso un gerente preocupado en que la empresa que dirige salga adelante, buscar un curso en internet y caer en las manos del IESA o alguna otra escuela de gerencia tradicional? La respuesta es NO, de ser así jamás haremos el socialismo, podremos tener empresas “eficientes” según los parámetros tradicionalmente establecidos pero no tendremos empresas socialistas. Si los medios de producción “nuestros” no son socialistas definitivamente jamás construiremos un estado socialista y difícilmente desarrollaremos el hombre nuevo y la mujer nueva que necesita la revolución para poder permanecer en el tiempo independientemente del desgaste natural que pueda tener el gobierno.

Así que es impostergable la creación de la gran escuela del partido, donde se enseñen todos los cómos, tanto para nuestros gobernantes como para nuestros gerentes. Escuela de donde salgan gerentes brillantes en la técnica y coherentes en la práctica revolucionaria, en la que hagan carrera y se permita la formación continua, permanente y diferenciada a todas las personas que ocupan cargos de dirección dentro del sistema de gestión pública y productiva de la revolución. No podemos delegar los cómos en la buena voluntad de nuestros militantes, el partido debe dar las líneas y servir de guía para el logro de este objetivo que es de él aunque todavía no lo haya asumido.

Gabriel Zuleta
@gabrielzuleta

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